Anita's Devotions

 

El Tiempo de Dios es Clave

Cuando entro en una comunidad secular pensando que represento la luz de Dios, a menudo me sorprende la rapidez con que las conversaciones seculares pueden abrumar mi luz. Cuando a nadie le importa abordar las cosas espirituales y los valores de quienes me rodean se ponen a sí mismos como el creador de su propio universo, encuentro que mi alma se marchita dentro de mí. Mi experiencia se parece a la de Superman cuando se debilita alrededor de la kriptonita.

 

Lo que he aprendido a lo largo de los años es a recuperarme al alejarme para pasar tiempo a solas con Dios. Él me recarga y me recuerda de Sus prioridades. También aprendí que tengo más impacto al concentrar mi tiempo en construir donde el Espíritu Santo ya ha suavizado el ambiente.  Trabajar en el tiempo de Dios es la clave. Para algunas personas, nuestro mensaje es demasiado temprano para dónde se encuentran en su jornada. Quizás todo lo que debíamos hacer era plantar una semilla. Jesús les instruyó a sus discípulos a sacudirse el polvo de sus zapatos y a marcharse cuando se encontraban con personas que no estaban listas para escuchar el mensaje de Dios. Ahora sé por qué. Nos desanima tratar de seguir convenciendo a alguien cuyo corazón es duro con Dios. Solo Dios puede suavizar un corazón endurecido. Mientras tanto, tendremos más impacto centrándonos en aquellos que el Espíritu Santo ya ha suavizado. Llegamos a ser parte de terminar lo que Dios ha comenzado en lugar de forzar una luz en aquellos que todavía están disfrutando de sus propias agendas. Elijo fluir con el Espíritu Santo. Su trabajo y su tiempo es donde prospero.

 

Cuando oro por tí, escucho una canción de victoria. Creo en tí porque creo en el poder de la Palabra de Dios en tí, cuando pones Su palabra en acción.

Con cariño de Anita Carman