Anita's Devotions

 

Los Planes Cambian, Dios No

Estaba leyendo un artículo en el periódico sobre un médico que se jubiló y le pasó su consultorio a su hijo.  Lo que le sorprendió a sus pacientes y a toda la comunidad médica fue cuando su hijo, que estaba en perfecto estado de salud, falleció repentinamente y el consultorio estaba en riesgo.  El médico jubilado tuvo que abandonar su retiro y volver a practicar para ocuparse de los pacientes existentes y ayudar a la transición del consultorio de una manera diferente a lo planeado.

 

Al mismo tiempo que encontré este artículo, escuché otra historia de cómo dos padres ancianos esperaban que su hijo cuidara de ellos en la vejez, pero en su lugar, se encontraron criando a sus nietos.  Historias como estas me recuerdan que cuando ponemos nuestra esperanza en un individuo que no es Dios mismo, nos volvemos vulnerables. Cada vez que convierto a una persona en un Salvador para proteger mi futuro, me pongo ansiosa y vivo con altas y bajas a consecuencia de sus decisiones o por eventos que se topan con sus vidas, y que puede estar de mi lado o en contra de mí de un día para otro.  Pero cuando busco a Dios para que provee mi pan diario, tengo una fuente segura y un suministro constante del que puedo depender.

 

Entonces, de cualquier manera, hagamos planes, pero también tengamos cuidado de no comenzar a confiar en un plan.  Dios quiere que confiemos en Él, quien no es un ser estático sino un ser viviente.  También Él espera que usemos la fortaleza o las cualidades que nos ha dado para atender nuestras necesidades y las de quienes nos rodean. En Dios, un ser vivo, no encontraremos un plan estático sino uno que esté evolucionando perfectamente.  Y al fluir con esa evolución y el ajuste perfecto, seguiremos siendo una fortaleza relevante en nuestra familia y en nuestra comunidad.

 

Cuando oro por tí, escucho una canción de victoria. Creo en tí porque creo en el poder de la Palabra de Dios en tí, cuando pones Su palabra en acción.

 

Con cariño de Anita Carman